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¿Pueden las superenzimas devoradoras de plástico resolver nuestro problema de plástico?

07 Jun 2021
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Cada año, la asombrosa cifra de 150 millones de toneladas de plástico es tirada a vertederos o acaba en el medio ambiente, y más de 8 millones de toneladas son transportadas por los ríos a los océanos del mundo. La mayor parte de estos desechos no se degrada, sino que se descompone en micropartículas. Estos microplásticos acaban en el agua de los océanos, dentro de los animales marinos e incluso en las profundidades del sistema gastroentérico de los seres humanos. Es por eso que la contaminación por plásticos es uno de los problemas medioambientales más críticos a los que se enfrenta la humanidad y los investigadores se están dedicando a buscar soluciones urgentes.

Para lograr un verdadero reciclaje, con su posterior reutilización en nuevos productos, los plásticos de desecho deben ser devueltos a sus monómeros originales mediante un proceso llamado despolimerización. Los plásticos están hechos de polímeros, es decir, de largas cadenas creadas mediante la repetición de bloques de monómeros, y la despolimerización podría ser la solución al problema del reciclaje de polímeros. Se trata de un avance técnico fundamental necesario para hacer posible una economía global de materiales circulares. 

En los organismos biológicos, la despolimerización completa a monómeros puede ser necesaria para la absorción y el crecimiento de los microbios. Es por eso que los científicos han mirado a la naturaleza, buscando enzimas microbianas que puedan descomponer los plásticos. En 2012, investigadores de la Universidad de Osaka descubrieron una enzima en un montón de compost que puede descomponer uno de los plásticos más utilizados del mundo: el tereftalato de polietileno (PET, número de registro CAS 25038-59-9, fórmula (C10H8O4)n). 

La enzima, conocida como LLC, rompe los enlaces entre los monómeros del PET, pero es intolerante a la temperatura de reblandecimiento del PET de 65°C, desnaturalizándose tras unos días de trabajo a esta temperatura y limitando su viabilidad industrial. Como la despolimerización sólo puede tener lugar en el plástico fundido, las enzimas deben ser estables a temperaturas más elevadas

En 2016, Yoshida et al informaron del descubrimiento y la caracterización de la bacteria Ideonella sakaiensis 201-F6, que se encontró creciendo en sedimentos contaminados con PET cerca de una instalación de reciclaje de plástico en Japón. Esta bacteria gramnegativa, aeróbica y con forma de bastón, tiene la notable capacidad de utilizar el PET como su principal fuente de carbono y energía para crecer.  Para saber más acerca del camino que están tomando los investigadores para reducir los plásticos a sus componentes monoméricos a escala industrial acceda al artículo completo en inglés en el blog de CAS.

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