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Drones inteligentes en túneles y espacios reducidos

11 Ene 2021
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En nuestro día a día pasamos por muchas infraestructuras subterráneas (túneles, metro…) y espacios confinados, como ascensores. Estos son elementos clave, sin los que nuestra cotidianidad cambiaría por completo, máxime si añadimos a la ecuación las instalaciones de este tipo presentes en sectores como la minería, energía, nuclear o la distribución de agua. Y como tales, cualquier fallo o problema que les acontezca supone un inconveniente mayúsculo.

Ya sea en la fase de construcción como durante su explotación, esta clase de infraestructuras pueden presentar anomalías, fisuras, deformaciones, desplazamientos o fugas que condicionen su estabilidad. Por ello es tan necesario revisarlas frecuentemente, aunque la tecnología actual es de todo menos práctica.

No en vano, estas inspecciones se suelen hacer de manera visual o con escáneres láser manuales con personal altamente cualificado, entrenados para trabajar en espacios estrechos o superficies verticales. Pero este modelo acarrea un alto riesgo para dichos especialistas, por no hablar de lo lento y costoso que es o la limitada precisión de la información que se puede obtener.

Es en este punto donde entran en juego las aeronaves no tripuladas, más conocidas como drones. No hay riesgo humano y su coste es muchísimo menor, pero hay un reto mayúsculo: cómo gestionar estos robots en estos espacios tan complejos donde apenas hay cobertura de telefonía y la visibilidad es reducida.

Mejor que el láser
«Puesto que nuestro sistema de navegación no está fundamentado solamente en tecnología láser, somos capaces de reducir considerablemente el peso y tamaño del dron. Esto permite la construcción de drones compactos y versátiles con alto grado de autonomía», explica a D+I Fran Espada, CEO de Hovering Solutions.

Un trabajo de cinco años es el que ha llevado a Espada y a su equipo a ser la vanguardia en estas lides. «La principal novedad del sistema, entre otras, es la navegación autónoma en espacios confinados subterráneos. Es decir, el vehículo es capaz de seguir una ruta del punto A al punto B, a veces distanciados por kilómetros, sin necesidad de intervención humana ni comunicaciones por radio», detalla. ¿Cómo lo conseguimos? Mediante la adquisición de datos en tiempo real (durante el vuelo) de todo el entorno a través del cual el vehículo navega. Esta información es capturada por sensores basados en tiempo de vuelo (tanto ópticos en varias frecuencias, como ultrasónicos). La información se fusiona internamente con otros sensores adicionales, todos ellos embarcados en el vehículo, lo que evita la instalación de balizas, marcas u otros elementos en la infraestructura a inspeccionar.

FUENTE: El Español

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